martes, 18 de junio de 2013

MOQUEGUA PARTE DE LA RUTA A ASIA Y MODERNIZACION DEL PUERTO ILO


La integración de Moquegua a la ruta de la soya de Brasil y Bolivia en su recorrido a Asia, mediante la modernización del puerto de Ilo que servirá de salida de exportaciones de los países referidos es la prioridad a tratarse en el Foro Taller: “Región Sur y la Cuenca del Pacífico. La integración multimodal en el contexto del comercio”que organiza el gobierno regional de Moquegua, este jueves 9 de mayo, en el Swissotel.

Para lograr lo planteado se analizará la viabilidad económica y técnica para la construcción de un ferrocarril que aproveche la modernización del terminal marítimo para conectar las zonas soyeras de ambos países, y captar las exportaciones futuras del hierro del Mutún boliviano.

Brasil y Bolivia exportan la mayor parte de su producción de soya a China, y en Bolivia el proyecto del hierro del Mutún pretende exportar gran cantidad a Asia. Y se espera contar con propuestas considerando la facilidad de la zona geográfica de Moquegua y Chile.

Los trenes quedarán como el transporte de carga más recomendado efectivo, seguro y económico, luego de haber desplazado a los barcos y camiones.

El foro también contará con las exposiciones del Ministro de Relaciones Exteriores sobre la Estrategia Geopolítica de la Integración, la Propuesta de Integración Física con Bolivia y Brasil, del Ministro de Transportes y Comunicaciones, y la propuesta de Desarrollo Integral Portuario y Ferroviario, de un consorcio chino, que plantea la construcción de una vía férrea nueva.


La realización de este evento cuenta con la coordinación de la Cancillería del Perú y el Ministerio de Transportes, además de entidades como Pro Inversión, la Autoridad Portuaria Nacional y el Municipio Provincial de Ilo.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Crónica


LA SALSA, UNA CULTURA
Salsa, un estilo de vida
Durante los años treinta. Cuarenta y cincuenta la música afrocubana estaba en apogeo en New York, siendo consumida por los latinos allí establecidos.
La salsa, es un nombre que se utilizó para toda la música proveniente de Cuba en los años 70’, teniendo como influencia a los ritmos como el mambo, el chachachá, la guaracha, la charanga y el jazz afrocubano.
El nacimiento oficial de este nuevo ritmo, salsa, se dio en los años setenta; expandiéndose los años ochenta y noventa hasta países tan lejanos como lo es Japón. Teniendo como pioneros de este ritmo por ese entonces a: Ray Barretto, Rubén Blades, Larry Harlow, Papo Lucca, Johnny Pacheco, Tito Puente, Roberto Roena, Bobby Sanabria y Bobby Valentín.
Es imposible el hablar de los inicios y desarrollo de la salsa sin mencionar a la Fania, creadora de muchos temas que han marcado la historia en este ritmo, que inconscientemente hace tambalear los pies al sonido de su melodía.
Fania comenzó con Larry Harlow y la producción “El Malo” de Willie Colón y el «Cantante de los Cantantes», Héctor Lavoe en 1967.
Siguiendo con “La Fania All Stars”, orquesta que agrupó una gran cantidad de músicos y cantantes de salsa, y que es considerada como una de las máximas expresiones del género, llegando a presentarse en lugares como Japón y África y los tradicionales clubes latinos en la ciudad de Nueva York. Hoy está agrupación mantiene el éxito en todas sus presentaciones pues a pesar de la antigüedad de sus canciones, tienen el poder de poner a bailar hasta las montañas.
En este género podemos mencionar a tantos de los compositores que hicieron historia con sus canciones, como Héctor Lavoe, el cantante de los cantantes.
Lavoe es considerado uno de los más grandes exponentes de este género, ya que sus canciones expresan el mundo en el que vivimos y en el que él mismo estaba metido. Las drogas no son ajenas a los cantantes de salsa y Lavoe no fue la excepción; su vida transcurría en medio de las drogas, el alcohol y lo mundano. Sus esfuerzos por rehabilitarse fueron en vano al perder a su menor hijo a causa de un accidente, pues trató de suicidarse lanzándose desde el noveno piso de un hotel. Terminó sus días consumido por el VIH después de cinco años de haber querido acabar con su vida.
Sin embargo en la salsa podemos encontrar temas muy conocidos, pero de los cuales no conocemos a los autores, es decir conocemos poco de los grandes de la salsa y solo nos conformemos con bailar los temas sin indagar de sus intérpretes.
Puede ser que no nos interese saber de donde surgen canciones que nos hacen movernos, como si fuésemos peces tratando de escapar de las manos de algún pescador, o que no tengamos la mínima idea de que exista alguien más detrás de las canciones que nos quitan suspiros como si de algo divino se tratase.
Lo cierto es que existen tantos compositores como cantantes, considerando a uno de los más grandes compositores  a Ismael Rivera, el sonero mayor.
“Rivera nació en la inmensidad de la salsa y no conoció otro mundo mejor. Es su hijo exacto, un ejemplar perfecto de la gran familia de la bacanería, un hombre versado en divertirse, nacido para atraer tras de sí multitudes”, así es descrito por quienes lo conocieron.

Este gran músico no considera haberse metido en el mundo de la salsa, sino haber nacido en ese mundo,” Yo no entre al mundo de la salsa. Yo soy de la Calle Calma, y en la calle Calme el reloj, cuando yo me levantaba, era una cosa que hacía : pum qui pum, pum qui pum...y ese reloj como que se me metió en la sangre”, aseguró extasiado del cariño y del amor que siente por la música que hace.

Pero si de soneros hablamos tampoco podemos obviar que fue otro de los tantos que se metió en el mundo de las drogas, pensando tal vez que podría servir de desahogo o simple error que por ser humano se comete.

La salsa es un género musical que ha dominado nuestras vidas, que se convirtió en una religión, pues tiene mucho de divino; y gracias a este género se ha gozado y festejado innumerables motivos, o simples excusas. Pero sobre todo expresa en sus letras lo que sentimos y vivimos.  

Semblanza


Gustavo Cerrón en sus distintas facetas

Actor, conductor y sobretodo padre

Gustavo Cerrón está orgulloso y satisfecho del programa que conduce con la actriz y psicóloga Cecilia Brozovich.

Pues asegura que “Bien por casa” tiene un formato diferente, es un espacio para hablar de bienestar familiar, donde se trata al cuerpo como institución, “más que dar tips, como recetas de cocina, conversamos sobre el porqué de las situaciones, y advertimos que a veces nos ahogamos en un vaso de agua sin ver la solución que está a medio metro de nuestra nariz", comenta.
El conductor, tiene un largo expediente de miniseries, obras de teatro y películas muy reconocidas de las cuales la película “El premio” dirigida por chicho Durand fue la que hizo que madurara como profesional y como persona, pues estaba a punto de ser padre; “termine al mes y medio de grabación con la espalda hecha pedazos y no tenia sentaderas, estaba prácticamente desecho es un viaje largo ida y vuelta, entonces entendí el esfuerzo que uno tiene que tener para hacer las cosas y que todo esfuerzo es válido” indicó Gustavo.

Sin duda alguna al igual que cualquiera tuvo algunas dificultades en el camino, la que recuerda como si fuese ayer es el ser expulsado cuando estudiaba en el la Escuela Nacional superior de Arte Dramático (ENSAD) por romper una de las reglas, “nadie trabaja mientras estudia”. Él estaba participando en la obra Colla Cocha “el director de la escuela fue de invitado, vio mi trabajo y me dijo muy bien, pero estas fuera de la escuela,  porque sencillamente si te lo permito a ti se lo permito a todos” recordó.
En toda su carrera como artista quiso desertar como actor en dos oportunidades, la primera cuando estuvo de profesor en un colegio por que no había trabajo como actor, “cuando dije mañana mismo me olvido de todo lo que es actuación me llamaron para la película “Paloma de Papel”, entonces comencé de nuevo” cuenta el actor.

La segunda vez que pensó en abandonar su carrera como artista fue luego de haber participado en todo tipo de producciones, pensó que había probado todo y que era tiempo de terminar su ciclo como actor, “llego la propuesta de Chacalón casi a los tres días que había decidido retirarme, analice mucho el personaje y dije: bueno puede ser. Lo hicimos y luego tuvo el éxito que tuvo” sostuvo el entrevistado.

“Ya he participado en todo: televisión, teatro, cine, radionovelas. He encontrado en cada uno un sabor diferente. He entendido que cada cosa es un mundo diferente, a pesar de que todos pertenezcan a un globo llamado actuación. Cada área tiene un sabor diferente y hay que hacerlo con un cariño diferente para cada uno” expresó el interprete de Chacalón.
Considera que para él la frase “a cocachos aprendí” se cumple literalmente y que quien le dio los cocachos fue Luis Alvarez, a quien cataloga como primer actor nacional.

Llego tarde a uno de los ensayos y retraso su reloj para que Don Lucho no le reclamara e insistió en que su reloj estaba a la hora “vio su reloj, se lo sacó y lo estrello contra la pared, me dijo: entonces esta porquería no vale. Me dolió más la decepción que le cause, que el que haya roto el reloj”, señaló.
Lucho Alvarez, marcó su carrera como su principal formador, porque hizo que tuviera la responsabilidad y la puntualidad como características fundamentales en su carrera, cuenta que no fue a al segundo ensayo general y que cuando fue al tercer y ultimo ensayo general lo cacheteo. “Me tiró una cachetada que me volteo la cara; no le pude responder porque yo cometí una falta”, recordó el actor.

“No tu ya no estas en la obra, yo voy a hacer tu personaje para que te de mas vergüenza porque en el afiche esta tu nombre como personaje pero al verme salir a mi como actor van a saber que eres un irresponsable”, le dijo Don Lucho, entonces Gustavo Cerrón sintió que se caía en pedazos y no llego a presentar el estreno general de la obra, tuvo que quedarse viéndolo desde la puerta del teatro muy avergonzado.
El ahora conductor asegura que su vida siempre fue muy agitada, porque tuvo que seguir la carrera de actuación paralela a la de ciencias de la comunicación, y jugar futbol para su universidad, pues era becado “no tenia vida en realidad, era muy complicado, pero las ganas  son más. Las ganas de cumplir un sueño, las ganas que tu tienes de llegar a una meta, así sea muy corta dependen del esfuerzo, sin esfuerzo no hay logro” argumentó el interprete de Moisés Gamarra, en la miniserie “Gamarra”.

Gustavo Cerrón dirige su propia productora la cual ha producido varios videoclips de reggaetoneros y de criollos, cuenta con la dirección del videoclip de la conocida canción “Linda Wawita” e inclusive tiene la propuesta de hacer un spot para la marca Coca Cola.
Es un padre como cualquiera, orgulloso de ver a su hijo en algunos spots y que por supuesto  desearía que le siguiese los pasos; pero que no lo obligara, pues el pequeño desde ahora quiere convertirse en un veterinario. Pese a su apretada agenda como conductor, actor y director trata de pasar el mayor tiempo con él.

sábado, 27 de octubre de 2012

EMMA ZUNZ




Aarón Loewenthal era, para todos, un hombre serio; para sus pocos íntimos, un avaro. Vivía en los altos de la fábrica, solo. Establecido en el desmantelado arrabal, temía a los ladrones; en el patio de la fábrica había un gran perro y en el cajón de su escritorio, nadie lo ignoraba, un revólver. Había llorado con decoro, el año anterior, la inesperada muerte de su mujer - ¡una Gauss, que le trajo una buena dote! -, pero el dinero era su verdadera pasión. Con íntimo bochorno se sabía menos apto para ganarlo que para conservarlo. Era muy religioso; creía tener con el Señor un pacto secreto, que lo eximía de obrar bien, a trueque de oraciones y devociones. Calvo, corpulento, enlutado, de quevedos ahumados y barba rubia, esperaba de pie, junto a la ventana, el informe confidencial de la obrera Zunz. 


Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las rodillas; luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor; luego, quiso ya estar en el día siguiente. Acto continuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin. Recogió el papel y se fue a su cuarto. Furtivamente lo guardó en un cajón, como si de algún modo ya conociera los hechos ulteriores. Ya había empezado a vislumbrarlos, tal vez; ya era la que sería.  


El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve diez líneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padre firmaba la noticia, un tal Fein o Fain, de Río Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto.
En la creciente oscuridad, Emma lloró hasta el fin de aquel día del suicidio de Manuel Maier, que en los antiguos días felices fue Emanuel Zunz. Recordó veraneos en una chacra, cerca de Gualeguay, recordó (trató de recordar) a su madre, recordó la casita de Lanús que les remataron, recordó los amarillos losanges de una ventana, recordó el auto de prisión, el oprobio, recordó los anónimos con el suelto sobre "el desfalco del cajero", recordó (pero eso jamás lo olvidaba) que su padre, la última noche, le había jurado que el ladrón era Loewenthal. Loewenthal, Aarón Loewenthal, antes gerente de la fábrica y ahora uno de los dueños. Emma, desde 1916, guardaba el secreto. A nadie se lo había revelado, ni siquiera a su mejor amiga, Elsa Urstein. Quizá rehuía la profana incredulidad; quizá creía que el secreto era un vínculo entre ella y el ausente. Loewenthal no sabía que ella sabía; Emma Zunz derivaba de ese hecho ínfimo un sentimiento de poder. 

No durmió aquella noche, y cuando la primera luz definió el rectángulo de la ventana, ya estaba perfecto su plan. Procuró que ese día, que le pareció interminable, fuera como los otros. Había en la fábrica rumores de huelga; Emma se declaró, como siempre, contra toda violencia. A las seis, concluido el trabajo, fue con Elsa a un club de mujeres, que tiene gimnasio y pileta. Se inscribieron; tuvo que repetir y deletrear su nombre y su apellido, tuvo que festejar las bromas vulgares que comentan la revisación. Con Elsa y con la menor de las Kronfuss discutió a qué cinematógrafo irían el domingo a la tarde. Luego, se habló de novios y nadie esperó que Emma hablara. En abril cumpliría diecinueve años, pero los hombres le inspiraban, aún, un temor casi patológico... De vuelta, preparó una sopa de tapioca y unas legumbres, comió temprano, se acostó y se obligó a dormir. Así, laborioso y trivial, pasó el viernes quince, la víspera. 


El sábado, la impaciencia la despertó. La impaciencia, no la inquietud, y el singular alivio de estar en aquel día, por fin. Ya no tenía que tramar y que imaginar; dentro de algunas horas alcanzaría la simplicidad de los hechos. Leyó en La Prensa que el Nordstjärnan, de Malmö, zarparía esa noche del dique 3; llamó por teléfono a Loewenthal, insinuó que deseaba comunicar, sin que lo supieran las otras, algo sobre la huelga y prometió pasar por el escritorio, al oscurecer. Le temblaba la voz; el temblor convenía a una delatora. Ningún otro hecho memorable ocurrió esa mañana. Emma trabajó hasta las doce y fijó con Elsa y con Perla Kronfuss los pormenores del paseo del domingo. Se acostó después de almorzar y recapituló, cerrados los ojos, el plan que había tramado. Pensó que la etapa final sería menos horrible que la primera y que le depararía, sin duda, el sabor de la victoria y de la justicia. De pronto, alarmada, se levantó y corrió al cajón de la cómoda. Lo abrió; debajo del retrato de Milton Sills, donde la había dejado la antenoche, estaba la carta de Fain. Nadie podía haberla visto; la empezó a leer y la rompió.


Referir con alguna realidad los hechos de esa tarde sería difícil y quizá improcedente. Un atributo de lo infernal es la irrealidad, un atributo que parece mitigar sus terrores y que los agrava tal vez. ¿Cómo hacer verosímil una acción en la que casi no creyó quien la ejecutaba, cómo recuperar ese breve caos que hoy la memoria de Emma Zunz repudia y confunde? Emma vivía por Almagro, en la calle Liniers; nos consta que esa tarde fue al puerto. Acaso en el infame Paseo de Julio se vio multiplicada en espejos, publicada por luces y desnudada por los ojos hambrientos, pero más razonable es conjeturar que al principio erró, inadvertida, por la indiferente recova... Entró en dos o tres bares, vio la rutina o los manejos de otras mujeres. Dio al fin con hombres del Nordstjärnan. De uno, muy joven, temió que le inspirara alguna ternura y optó por otro, quizá más bajo que ella y grosero, para que la pureza del horror no fuera mitigada. El hombre la condujo a una puerta y después a un turbio zaguán y después a una escalera tortuosa y después a un vestíbulo (en el que había una vidriera con losanges idénticos a los de la casa en Lanús) y después a un pasillo y después a una puerta que se cerró. Los hechos graves están fuera del tiempo, ya porque en ellos el pasado inmediato queda como tronchado del porvenir, ya porque no parecen consecutivas las partes que los forman. 


¿En aquel tiempo fuera del tiempo, en aquel desorden perplejo de sensaciones inconexas y atroces, pensó Emma Zunz una sola vez en el muerto que motivaba el sacrificio? Yo tengo para mí que pensó una vez y que en ese momento peligró su desesperado propósito. Pensó (no pudo no pensar) que su padre le había hecho a su madre la cosa horrible que a ella ahora le hacían. Lo pensó con débil asombro y se refugió, en seguida, en el vértigo. El hombre, sueco o finlandés, no hablaba español; fue una herramienta para Emma como ésta lo fue para él, pero ella sirvió para el goce y él para la justicia.

Cuando se quedó sola, Emma no abrió en seguida los ojos. En la mesa de luz estaba el dinero que había dejado el hombre: Emma se incorporó y lo rompió como antes había roto la carta. Romper dinero es una impiedad, como tirar el pan; Emma se arrepintió, apenas lo hizo. Un acto de soberbia y en aquel día... El temor se perdió en la tristeza de su cuerpo, en el asco. El asco y la tristeza la encadenaban, pero Emma lentamente se levantó y procedió a vestirse. En el cuarto no quedaban colores vivos; el último crepúsculo se agravaba. Emma pudo salir sin que lo advirtieran; en la esquina subió a un Lacroze, que iba al oeste. Eligió, conforme a su plan, el asiento más delantero, para que no le vieran la cara. Quizá le confortó verificar, en el insípido trajín de las calles, que lo acaecido no había contaminado las cosas. Viajó por barrios decrecientes y opacos, viéndolos y olvidándolos en el acto, y se apeó en una de las bocacalles de Warnes. Paradójicamente su fatiga venía a ser una fuerza, pues la obligaba a concentrarse en los pormenores de la aventura y le ocultaba el fondo y el fin. 


Las cosas no ocurrieron como había previsto Emma Zunz. Desde la madrugada anterior, ella se había soñado muchas veces, dirigiendo el firme revólver, forzando al miserable a confesar la miserable culpa y exponiendo la intrépida estratagema que permitiría a la Justicia de Dios triunfar de la justicia humana. (No por temor, sino por ser un instrumento de la Justicia, ella no quería ser castigada.) Luego, un solo balazo en mitad del pecho rubricaría la suerte de Loewenthal. Pero las cosas no ocurrieron así.


La vio empujar la verja (que él había entornado a propósito) y cruzar el patio sombrío. La vio hacer un pequeño rodeo cuando el perro atado ladró. Los labios de Emma se atareaban como los de quien reza en voz baja; cansados, repetían la sentencia que el señor Loewenthal oiría antes de morir. 


Ante Aarón Loewenthal, más que la urgencia de vengar a su padre, Emma sintió la de castigar el ultraje padecido por ello. No podía no matarlo, después de esa minuciosa deshonra. Tampoco tenía tiempo que perder en teatralerías. Sentada, tímida, pidió excusas a Loewenthal, invocó (a fuer de delatora) las obligaciones de la lealtad, pronunció algunos nombres, dio a entender otros y se cortó como si la venciera el temor. Logró que Loewenthal saliera a buscar una copa de agua. Cuando éste, incrédulo de tales aspavientos, pero indulgente, volvió del comedor, Emma ya había sacado del cajón el pesado revólver. Apretó el gatillo dos veces. El considerable cuerpo se desplomó como si los estampidos y el humo lo hubieran roto, el vaso de agua se rompió, la cara la miró con asombro y cólera, la boca de la cara la injurió en español y en ídisch. Las malas palabras no cejaban; Emma tuvo que hacer fuego otra vez. En el patio, el perro encadenado rompió a ladrar, y una efusión de brusca sangre manó de los labios obscenos y manchó la barba y la ropa. Emma inició la acusación que había preparado ("He vengado a mi padre y no me podrán castigar..."), pero no la acabó, porque el señor Loewenthal ya había muerto. No supo nunca si alcanzó a comprender. 


Los ladridos tirantes le recordaron que no podía, aún, descansar. Desordenó el diván, desabrochó el saco del cadáver, le quitó los quevedos salpicados y los dejó sobre el fichero. Luego tomó el teléfono y repitió lo que tantas veces repetiría, con esas y con otras palabras: Ha ocurrido una cosa que es increíble... El señor Loewenthal me hizo venir con el pretexto de la huelga... Abusó de mí, lo maté... 

La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.

viernes, 19 de octubre de 2012

Pandillaje Juvenil en Puente Piedra



Barristas del club universitario y alianza lima protagonizaron brutal gresca en la cooperativa los sureños, distrito de puente piedra; esta se registró a las cinco de la tarde.
Ver a un grupo de adolescentes y jóvenes  de trece a veinticinco años corriendo con piedras, machetes o armas de fuego en las manos, vestidos con camisetas de la U, tras hinchas de alianza lima, el clásico rival, es común para socios de la cooperativa los sureños en el distrito de puente piedra.
Cuando el sol empieza a decaer los pandilleros se agrupan para planear las fechorías o estrategias a realizar; obstaculizan el paso a personas desconocidas intimidándolos, robándoles y golpeándolos. Hinchas de alianza lima de otros vecindarios los buscan para vengarse de algún ataque ocasionado por estos, a integrantes de sus grupos o algún ataque a su zona.
El pandillaje, que tiene como excusa el fanatismo hacia clubes deportivos, es cada día más aterrador. Niños que por aparentar ser adultos se unen a estos grupos terminan encarcelados por robo, asesinato o narcotráfico.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Entrevista

Gustavo Cerrón se mantiene orgulloso y contento del programa que conduce con la actriz y psicóloga Cecilia Brozovich, porque manifiesta que el formato de “Bien por casa” es diferente, es un espacio de una conversa de bienestar familiar, donde se trata al cuerpo como institución, “más que dar tips como receta de cocina, es conversar el porqué de las situaciones, a veces nos ahogamos en un vaso de agua sin ver la solución que esta a medio metro de tu nariz” señaló el actor.
El conductor, tiene un largo expediente de miniseries, obras de teatro y películas muy reconocidas de las cuales la película “El premio” dirigida por chicho Durand fue la que hizo que madurara como profesional y como persona, pues estaba a punto de ser padre; “termine al mes y medio de grabación con la espalda hecha pedazos y no tenia sentaderas estaba prácticamente desecho es un viaje largo ida y vuelta, entonces por ese lado entendí el esfuerzo que uno tiene para hacer las cosas y que todo esfuerzo es válido” indicó Gustavo
Sin duda alguna al igual que cualquier persona tuvo algunas dificultades en su camino, cuando estudiaba en el la Escuela Nacional superior de Arte Dramático (ENSAD) fue expulsado por romper  una regla, nadie trabaja mientras estudia, y él estaba participando en la obra Colla Cocha “el director de la escuela fue invitado ahí, vio mi trabajo y me dijo muy bien, pero estas fuera de la escuela,  porque sencillamente si te lo permito a ti se lo permito a todos” comentó el productor.
En toda su carrera como artista quiso desertar como actor en dos oportunidades, la primera cuando estuvo de profesor en un colegio por que no había trabajo como actor, “cuando dije mañana mismo me olvido de todo lo que es actuación me llamaron para la película Paloma de Papel, entonces fue otro comienzo” cuenta el actor.
La segunda vez que pensó en abandonar su carrera como artista fue luego de haber participado en todo tipo de producciones, pensó que había probado todo y que era tiempo de terminar su ciclo como actor, “llego la propuesta de Chacalón casi a los tres días que había decidido retirarme, analice mucho el personaje y dije bueno puede ser,  lo hicimos y luego tuvo el éxito que tuvo” sostuvo el entrevistado.
“Ya he probado todo televisión, teatro, cine, radionovelas y le he encontrado a cada uno un sabor diferente, he entendido que cada cosa es un mundo diferente por mas que todos pertenezcan a un globo llamado actuación pero cada área tiene un sabor diferente y hay que hacerlo con un cariño diferente a  cada uno” expresó el interprete de Chacalón.
El actor cuenta que el para él la frase “a cocachos aprendí” se cumple literalmente y que quien se las dio fue Luis Alvarez, a quien considera como primer actor nacional, pues había llegado tarde a uno de los ensayos y retraso su reloj para que Don Lucho no le reclamara e insistió en que su reloj estaba a la hora “vio su reloj, se sacó el reloj y lo estrello contra la pared, me dijo entonces esta porquería no vale; me dolió mucho más como si me hubiese roto a mi el reloj”, recuerda Cerrón.
Lucho Alvarez, un reconocido actor, marcó su carrera como principal formador, porque fue quien hizo que tuviera la responsabilidad y la puntualidad como características fundamentales en su carrera, cuenta que no fue a al segundo ensayo general y que cuando fue al tercer y ultimo ensayo general, “me tiró una cachetada que me volteo la cara  y no le pude responder porque yo estaba en falta”, recordó el actor.
“No tu ya no estas en la obra, yo voy a hacer tu personaje para que te de mas vergüenza porque en el afiche esta tu nombre como personaje pero al verme salir a mi como actor van a decir, este actor es un irresponsable”, le dijo Don Lucho, entonces Gustavo Cerrón sintió que se caía en pedazos y no llego a presentar el estreno general de la obra, tuvo que quedarse viéndolo desde la puerta del teatro muy avergonzado.
El ahora conductor asegura que su vida siempre fue muy agitada, porque tuvo que seguir la carrera de actuación paralela a la de ciencias de la comunicación, y jugar futbol para su universidad, pues había sido becado “no tenia vida en realidad, era muy complicado, pero las ganas creo que son más, las ganas de cumplir un sueño, las ganas que tu tienes de llegar a una meta, así sea muy corta es importante el esfuerzo, sin esfuerzo no hay logro” argumentó el interprete de Moisés Gamarra, en la miniserie “Gamarra”.
Gustavo Cerrón dirige su propia productora la cual ya ha producido varios videoclips de reggaetoneros, de criollos, cuenta con la dirección del videoclip de la conocida canción “Linda Wawita” e inclusive tiene la propuesta de hacer un spot para la marca Coca Cola. Es un padre como cualquiera que desearía que su hijo le siguiese los pasos, pero que no lo obligaría, y que trata de pasar el mayor tiempo con él, pese a su apretada agenda de conductor, actor y director.

Los Sureños


La cooperativa Los Sureños empezó siendo más que unas simples tierras de cultivo por 1980, poco a poco fueron llegando habitantes quienes instalaban su precaria vivienda de esteras o con simples maderas que podían resguardarlos del frio invierno o resguardarse en verano del intenso calor que azotaba Lima.

Por el año de 1976 la cooperativa oficializo el nombre de “Los Sureños” teniendo como socios a unas cuantas familias que fueron base fundamental para la fundación de esta nueva comunidad, al pasar de los años esta localidad fue aumentando el numero de socios considerablemente, pues es una zona que geográficamente es muy accesible y fácil de ubicar.

Cuenta con parques, que han sido implementados por los gobiernos de los alcaldes que el distrito de Puente Piedra ha tenido, losas deportivas y algunas obras de pistas y veredas, que pese a toda la organización de los socios ha quedado inconclusa por el momento.

Esta zona no se ha podido librar de la inseguridad ciudadana, pues han surgido grupos de pandilleros que siembra la delincuencia a plena luz del día; las peleas entre barras bravas de la “U” y de “alianza lima” son constantes, utilizan como punto de encuentro y reunión  la losa deportiva donde normalmente los niños y adultos practican deportes como los mas conocidos el vóley y el fútbol.

Los socios de la cooperativa han creado un sistema de combate ante este tipo de desmanes por parte de estos pandilleros; sistema que ha dado frutos, pues ahora se puede notar considerablemente la ausencia de estos delincuentes. Aunque la inseguridad sigue siendo un problema, pues los rateros aun hacen de las suyas.

Los sureños cuenta con una reliquia arquitectónica, más conocida como “La huaca”, es una aparente vivienda de los primeros pobladores, años atrás era el lugar más visitado por los socios y familiares; hoy esta huaca luce completamente destruida y mal conservada tras ser utilizada como guarida de los pandilleros, rateros y drogadictos.